Si nunca ha venido a México, debo decirle, tenemos una amplia gama de tradiciones que no deberían serlo, entre ellas destaca los bien conocidos sismos en el noveno mes del año. Dos de los más catastróficos eventos en nuestra historia ocurrieron EL MISMO DÍA DEL MISMO MES, como si fuese una burla del destino, 19 de Septiembre, para curiosidad de esos weyes que afirman un rayo no cae dos veces en el mismo sitio.
El primero ocurrió en la mañana del año de 1985, con epicentro en las costas del estado de Guerrero y Michoacán, tuvo una magnitud de 8.1 en la escala de Richter, se cargó buena parte de la ciudad donde lamentablemente fallecieron varias personas. El dato preciso de muertos varía, el gobierno del puto priista, Miguel de la Madrid Hurtado, no quiso meter mano más allá de acordonar zonas del siniestro con ayuda del ejército. Se quedaron nomás viendo, la sociedad se organizó ante la indiferencia del gobierno y formaron cuadrillas de rescatistas improvisados con herramienta salidas de sus propios trabajos, o incluso, con las mismas manos desnudas para remover escombros y ayudar a rescatar gente atrapada.
Tras el trágico suceso, la ayuda internacional no se hizo
esperar, pero nuestro presidentito de mierda, se limitó a rechazarla afirmando
que teníamos las herramientas necesarias para salvar personas y reestablecer el
orden.
Lamentablemente, al día siguiente, el viernes 20 de
Septiembre, a las 18:38 hrs aproximadamente, volvió a temblar y esta vez las
estructuras, que ya de por sí varias colgaban de un hilo, se vinieron abajo con
todo lo que tuvieran dentro, incluyendo a los pobres rescatistas que se negaron
a abandonar la zona y tal vez, los que aún sobrevivían bajo los escombros
previamente. Ya no se podía ocultar la magnitud de la tragedia, y por lo mismo,
el presidentito, DE LA chingas a tu puta MADRE, aceptó la ayuda internacional, más
a regañadientes que nada. La presión económica
por el mundial que se celebraría el próximo año (Copa Mundial, México 1986) ya le
pesaba sobre los hombros, pero le incomodaba más que la gente del extranjero llegara
y viera tales paisajes de destrucción bajo su gobierno, la apariencia lo es
todo para los políticos de mierda. Su buena voluntad se resumía en el temor de
perder la sede del mundial y su derrama económica, además de que ese evento borraría
de las mentes de la población el trágico suceso en su mayoría. Qué suerte tienen
los pinches políticos. Gracias a que el Estadio Azteca y el Estadio Universitario
de CU estaban en buenas condiciones se decidió conservar la fecha inicial.
Llegada la "ayuda internacional", después de unas 36 horas, mediante herramientas especializadas para este tipo de siniestro, se lograron salvar a varias personas. En realidad, las que nuestras autoridades permitieron salvar. Pudieron haber sido más de no ser por la necedad
del “Gris”, apodo con el cual recuerdan muchos al jefe de Estado en turno.
Al ver que la situación estaba tardando más de lo debido, y
así tan fácil como barrer bajo el tapete, De la Madrid mandó a traer maquinaria pesada y
remover los escombros, demolieron varios edificios sin cerciorarse si todavía se podían rescatar más
personas, barrieron con todo. Todavía algunos rescatistas decían que escuchaban
ruiditos bajo los escombros antes de que los retiraran por la fuerza. Tampoco
pudieron recuperar sus cuerpos. Todo se fue bajo las ruedas, formando grandes pilas de metal y concreto en Dios sabe dónde.
Años después, no faltan las molleras sumidas de mis paisanos que todavía se atreven a afirmar que con el PRI (más de 80 años de dictadura feliz, patrocinada por el vecino de arriba) vivíamos mejor. Eso sí, la gente de aquel tiempo se lo cobraría caro al gobierno el día de la inauguración del mundial en el Estadio Azteca, cuando Miguelito daba su discurso, los ecos de abucheo se hicieron presentes, aunque se filtraron un poco mediante la magia de la televisión, que, por cierto, era el mejor soldado del gobierno, arropando al viejo culiado entre aplausos y vivas. Aún puedes escuchar algunos de esos abucheos si miras el video original, si hay algo que detestan los priistas, o los políticos en general, es que los exhiban, inmortalizando su eterna estupidez.
Lo que no pueden cambiar son los testimonios de quienes estuvieron ahí, gente que sabe muy bien que sí le mentaron la madre al presidente, y viejo, con justa razón. De igual forma, tampoco pueden cambiar las historias de quienes vivieron el suceso entre el polvo y la tragedia.
Muchos jovencitos no tenían ni idea del shock que el temblor del 85 causó en sus familiares, creyendo que era más exageración combinado con un mal recuerdo de un lejano pasado, y si bien estos niños nacidos después tenían cierto grado de práctica con temblores menores o rutinarios simulacros escolares a la par que crecían, nada los preparó para vivir en carne propia la misma pesadilla, repitiéndose 32 años después.
A diferencia del sismo de 1985 que ocurrió en la mañana (7:19 am), el de 2017 se presentó por la tarde, 13:14 hrs, con epicentro en el límite entre Puebla y Morelos. Removiendo el piso con una magnitud de 7.1 en la escala de Richter, aunque para mi brújula inexperta de sismógrafo, esa madre se sintió de más. Después de un simulacro anunciado por las autoridades y ya creyendo que te incorporarías a tu horrendo trabajo, tan sólo una hora después, comenzó el baile sabrozongo. Esta vez esos niñitos miados, ahora adultos, entendieron bien lo que sus viejos vivieron en sus años mozos, inclusive tal vez tenían la misma edad.
La coordinación entre autoridades gubernamentales (sobretodo
las locales) y la gente de a pie permitieron evitar una mayor tragedia aparentemente, las
cifras oficiales de muertos fueron de 369 personas.
También hubo uno que otro hijo de su perra madre que quiso
sacar provecho del asunto; no faltaron los políticos pedorros que fueron a
tomarse la fotito, abrazar una que otra personita y después largarse. Además,
retuvieron varias donaciones para los damnificados que nunca llegaron a su
destino, otros por su parte, pedían credenciales para votar con la intención de asegurar los
votos de las siguientes elecciones en 2018. Otro tipejo muy querido por el
viejo régimen, de sus mentirosos comunicólogos favoritos, Carlos Loret de Mola,
habría de inventarse la historia de una niña atrapada (Frida Sofía) entre los escombros de
una escuela (Rebsamen) cuyo edificio colapso debido a la corrupción empresarial
y delegacional. Tuvo a varios millones pegados al televisor para saber el desenlace de su historia, hasta que, finalmente,
el muy imbécil salió a disculparse por su mentira, justificándose como suele hacerlo. ¿Se acuerdan de la anécoda de Ricky Newman de la película 12 monkeys?, pues algo similar, excepto que este baboso de Loretito sabía lo que hacía. No sería la primera vez, ni la última, al
tipo lo conoceríamos como Lord Montajes, pues todos sus reportajes se basan en
eso. Ya hablaré de él y otros igual de buitres en el post "Los grandes comunicadores de tu tía panista".
Más allá de estas porquerías políticas, las cuales son un hastío, el relevo generacional hizo presencia en medio de la tragedia, esos jóvenes a los cuales tanto adultos, viejos y rancios políticos se referían despectivamente como los que ni estudiaban ni trabajaban (Ninis), probablemente hayan salvado la vida de varios de esos mentecatos entre los siniestrados. La solidaridad del país no se hizo esperar, y como pudo, la gente aportó su granito de arena nuevamente.
Después de que usted tiene el panorama un poco más claro, está demás que le diga el nuevo año nos recibió este 2 de Enero del 2026 con un sismo, de 6.5 escala Richter, con epicentro al suroeste de Guerrero, tomando desprevenidos a varias personas poco antes de las 8 am. La puta, madre ¿no se pudo aguantar otros 5 minutitos? Septiembre no perdona, si lo hace, cobra como un jodido banquero, como un maldito Shylock. Desgraciadamente, se reportaron 2 muertos hasta el último momento, por su parte, diversas estructuras se reportan dañadas en algunos estados, a esperar el informe oficial completo al final del día, o al día siguiente.
Etiquetas: Temblores, sismo, 1985, 2017, 2026, México, septiembre.


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