viernes, 29 de mayo de 2026

Las Cintas Perdidas del Becario. CINTA A: ¿Mcdemonios?



EL SIGUIENTE POST MARCA EL ORIGEN DE NUESTRA PEQUEÑA AGENCIA DE INVESTIGACIÓN (CON PRESUPUESTO RECORTADO, ES DECIR, INEXISTENTE) DE FENÓMENOS EXTRAÑOS ACAECIDOS EN NUESTRAS VIDAS. NO HAY PRUEBAS VERIFICABLES, SÓLO TESTIMONIOS. 




(Plant-Based Memes)



Breve Introducción.

Al Becario lo conocí pocos años antes de la pandemia, es DFectuoso, digo, es originario del Distrito Federal (ahora conocido como la ciudad del pecado, del ajolote, CDMX).Ya más veterano él y sus familiares cambiaron de aires y se mudaron finalmente a Querétaro. Y aquí lo conocí. Son de esas pocas amistades que en verdad atesoro. Actualmente, regresó a su base de operaciones original, en CDMX.

Las cintas perdidas del Becario son, en escencia, testimonios de sus vivencias paranormales... Y otras no tanto. Debido a su naturaleza amateur, el sonido es malo, quizás a consecuencia de la pobre calidad de audio del aparato con el que grabaron. En ocasiones, la conversación puede escucharse muy distante, amortiguada. Por ello, es natural existan partes que no se escuchen bien (inaudibles). A su vez, los cassettes sufrieron posterior deterioro gracias al mal almacenaje y humedad del entorno. Puta madre, si lo sabré yo. Este post es la transcripción de esas cintas originales.

En su momento, la madre despreocupada del Becario, vio que las cintas sólo acumulaban polvo en el clóset. Buscando espacio para ocultar más tiliches, le tomó un microsegundo decidir su destino. Las mandó a la mierda sin preguntar. Me imagino esa terrible escena, los cassettes cayendo en cámara lenta azotando violentamente al fondo del bote de basura hasta cubrirlo. La tapa se cierra y todo queda en negro. Ni la puta CIA se atrevió a tanto. El Becario, chillando como Magdalena, las creyó perdidas para siempre. Le tomó tiempo grabarlas. Y le tomó todavía más tiempo no regrabar sin sonar forzado. Dicha conversación transcurre entre el Becario y otro de sus amigos que le hacía de supuesto entrevistador. Me dijo había más compañeros involucrados ese día, ayudando en cuestiones técnicas, otros sirviendo de público; fumando o bebiendo. Bromeaban sobre llevarlas a programas famosos de miedo (La mano peluda, Desvelados, etc). En los primeros intentos, buscaban sonar ecuánimes dándole la seriedad obligada al tema. Se equivocaron tantas veces que mejor optaron por dejarla correr al natural, aunque en ocasiones se rieran mientras grababan. Pensaban editarla más tarde.

Tiempo después, su hermano menor, redescubrió algunas cintas, todavía guardadas en la grabadora del clóset, enterrada hasta el fondo en la parte de arriba junto con otra caja pesada que su mamá no revisó. Resultaron ser muchas revistas y algunos CDS y Cassettes. Su carnalito entregó los cassettes a su verdadero dueño. El Becario probó la cinta. Apretaba el play y las cabezas de su grabadora se atoraban. La sacó y limpió lo mejor que pudo. Las demás cintas también. Lo hizo a su modo, a pesar de mencionarle que ese polvito blanco (hongo) era peligroso. Le dije que si quería reparar la grabadora, iba a tener que comprar unas ligas y cambiárselas a la grabadora. Me trajo una cinta para ver si yo podía hacer mi magia Pokemón en restauración, era obvio que necesitaba mejor tratamiento. Ah, tiempo de despanzurrar. La limpié con más cuidado con lo que tenía. También se veía que le metía turbochingas repitiéndolas a más no poder, el filamento magnético se veía arrugado y maltratado en ciertas partes de la cinta. La volví a armar. Tengo una radiocasetera bien vieja, es sumamente básica, no tiene ecualizador ni nada. El audio daba o no. Temía que la cinta no fuera a aguantar la tensión al reproducirla y la rompiera o me vomitara las entrañas magnéticas. Me reporté con el Becario antes de desatar la furia de los Dioses. Dio luz verde al asunto prometiéndome no demandarme de manera penal si todo salía mal y me cargaba parte de su juventud. En el mejor de los casos, esperaba voces ralentizadas, esas típicas voces infrahumanas de demonios y eso. Quizás podría conjurar una deidad obscura llena de maldad que valiera la pena. Si bien la reproducción brincaba un poco, pude rescatar la primera sesión "paranormal". Lo demás ronda entre intros de Los caballeros del Zodiaco, Supercampeones, Slam Dunk, Dragon Ball, música de videojuegos, The summer is magic de Playahitty y otras canciones en inglés o español.

Comencé a escuchar la cinta. Pretendía grabarla en el celular, pero no tenía caso. Tuve que pegar la oreja en varias ocasiones para entender lo que decían y vaya, tuve que regresarla infinidad de veces en orden de transcribirla lo mejor posible. Si bien el tono de sorna del narrador es agradable, el planteamiento no lo es tanto. La realidad de mi amigo el Becario era complicada, por decir menos. Calcula que grabaron este "episodio", a ojo de buen cubero, alrededor de finales del 2004 o 2005. Al principio, la entrevista parece divagar en cuestiones médicas personales. Pasados unos minutos, vas a entender el por qué. Los diálogos de fondo son entendibles en su mayoría pues prácticamente los gritaban, éstos se van perdiendo a medida que el Becario narra los detalles feos. He anexado algunas notas complementarias entre paréntesis si lo creía pertinente. 



CINTA  A: El primer incidente, ¿McDemonios? 


Becario: ¿Ya está grabando? 

Entrevistador:  ¡Sí, wey!. ¡Ya!. 


- (Se aclara la garganta). Pues esto me sucedió cuando era niño, wey. Y no tenía por esos años muy buena salud que digamos. Me la pasaba de hospital en hospital (INAUDIBLE) ...Todo un desmadre para mis jefes.Tenía dolores de cabeza bien intensos, wey. El dolor podía ser tan cabrón que terminaba vomitando. Me hicieron estudios y estudios muy raros. No me dejaron dormir durante toda la noche (Polisomnografía), dos veces me repitieron esa mamada. Llegando al hospital,  me colocaron en una cama para jetearme. Me pusieron una como gorra como de esas para nadar y tenía conectado "electrodos" y tubos raros en toda la cabeza. Terminé tipo Frankenstein, wey. Pensaba que me iban a dar descargas eléctricas. Neta estaba ya tan cansado que no me iba a resistir si lo hacían. Apenas y podía tener los pinches ojos abiertos. Que roncadera se ha de haber escuchado en todo el pinche hospital, wey (RISA). 


(RISAS AL FONDO DEL PÚBLICO PRESENTE).


 -A veces me ausentaba, viendo la nada. Tenían que moverme "así" ,  llamarme varias veces o tenían que tronarme los dedos para sacarme de mis pensamientos. Me (INAUDIBLE) ...Los doctores sospechaban que tenía como que epilepsia o no sé que tantas madres. (INAUDIBLE) ...Tenía cambios de humor muy drásticos, wey. Pensaban que los dolores de cabeza fueron a consecuencia de abrirme tantas veces la pinche jeta años atrás. 3 pinches veces, wey, en 3 diferentes lados. Aquí, aquí y aquí. 


-¿Pues qué hacías?, no mames (RISA).


-Eso mismo me pregunto yo, wey. Muchos años después, mi jefa me dijo que, pues que creía que no iba a llegar a los veinte, ¿me entiendes?. Pa´ pronto. Ya ustedes me conocieron dócil, wey. Normalito. Si me hubieran conocido antes, me hubieran desconocido. Sus madres no los hubieran dejado juntarse conmigo, wey (RISA). No sé porque me daban ganas de tirarme al pinche vacío, pinche suicida, wey.  Esa era la sensación. Estaba medio loco. Ok, bueno, todavía lo estoy pero ya menos, wey. Descubría barrancos, bardas, y allí me tiraba en bici, patineta, avalancha, cualquier cosa, we. No lo puedo explicar de otra manera. (INAUDIBLE) ...Pinches quinceañeros, pinches vatillos adictos a la adrenalina (INAUDIBLE) ...Que terminan con huesos rotos, heridas por caídas y lo que sea en (INAUDIBLE) ...Haciendo pendejadas. Pura vieja y salvaje escuela, wey.


(RISAS).


- ¿Y qué pasó después? ¿Por qué (INAUDIBLE)... ?.


-Dijeron que había pedos en mi cerebro, una lesión en el lóbulo temporal o una pinche jalada así. Se veía como un espacio (INAUDIBLE) ...Fisura delgada en blanco en el estudio. Muy paciente y serio el médico. Muy profesional cuando habló del problema. Pues sí, wey, la neta sí me asusté. No sabía qué chingados era eso, pero sonaba bien de la puritita verga. (RISA). Me imaginé cosas bien pinches culeras en mi cerebro. Inoperables, wey. ¿Me iba a morir o qué?. ¡A la verga!. Mi mamá se puso a chillar. Supuestamente esa madre se iba a cerrar con el tiempo y me mandaron tratamiento. Si no cerraba, entonces sí había que preocuparse. Tuvimos que (INAUDIBLE)  ...Y al poco rato, no sé porque chingados, me enviaron al loquero. Ya no iba a salir (INAUDIBLE) ...Tenía amigos, pero de todos modos me costaba socializar, y para rematarla, estaba de pinche mecha corta, wey. Si me molestaban, neta pobre de ese cabrón que me molestara. Me valía verga si eran más altos o fuertes. Me cacharon golpeando al baboso  abusivo de la primaria en el receso. Yo no empecé el problema. Se quiso pasar de pendejo y sobres, ¡Agua va, wey!. Agarré mi paleta de hielo y chingue su madre, la terminé aterrizando en su mera jeta. 


Al fondo alguien: "Un madrazo de sabor, wey". 

(RISAS).


- Y no me arrepentí, wey, y no me arrepiento. De todos modos pinche paleta de zanahoria sabía de la chingada, wey. Y me llevaron derechito a la Dirección. Eso tampoco me trajo nada bueno. Pero sí que saqué cierta famita escolar por mi locura, wey (RISA). Cometí el error de no decir qué chingados pasó en realidad y siguieron pensando que era por violento, porque no me podía controlar. Antes no me expulsaron, wey.   


Al fondo alguien: "Tss, pinche peligro para la sociedad". 

(RISAS).


- Y ahí empezó la segunda parte de mi viaje loco, cabrón. Me tocó la doctora viejilla del hospital psiquiátrico. Yo le decía doctora pasita de cariño. Fumaba harto y era delgadísima, wey. Pelo chino, corto y pintado, wey. Empezaron a darme Tegretol. No recuerdo al cien el nombre del otro medicamento, pero era un pinche antidepresivo. Porque para esto, también me dijeron que estaba deprimido, wey. No me (INAUDIBLE ...Al principio, pues sí, me sentía bien raro, como que no puedes pensar con claridad,  Era (INAUDIBLE) ...Wey del John Nash, de esa pinche película, Mente Brillante (A Beautiful Mind, 2002), wey. Está bien rifada.  En (INAUDIBLE) ...Esas madres no te dejan pensar, andas como ido, wey. Todo esto se lo dijo mi mamá a la pasita. En cierto momento, empezamos a cortar la pastilla. (INAUDIBLE) ...Más de calcular la dosis (INAUDIBLE). Y sí, sí hubo cierta mejoría. Ya nos entendíamos mejor la doctora y yo. Era buena onda. Pasó el tiempo hasta el día en que me salió conque ya me iba a atender alguien más. Yo creo ya se iba a jubilar la señora porque (INAUDIBLE) ...Neta si me dio algo de miedo con quién me iban a dejar.  Hasta eso no me fue nada mal, wey. El nuevo fue un wey barbón, de voz tranquila y amable. Con él duré poco. Y otra vez, wey, ahí voy como pinche pelota de ping pong. Me enviaron a otra doctora. Y pinche cupído perro, me tenía reservados unos chescos bien pasados de verga. Esta nueva doctora, cómo, cómo, decirtelo sin sonar exagerado. Pues qué chingados te digo, estaba bien bonita. Bien, bien, bonita. Joven, yo le calculo, no sé, debió andar en sus 30s, ahí más o menos; güerilla, medio fresilla. Y ahora sí que ya no quería dejar de ir, a la verga (RISA). 


(SILBÍDOS, RISAS y AULLIDOS).


-Y la chava bien aplicada, wey, lo que sea de cada quien. Sí extrañaba a la pasita, no te creas, pero esta güerita hermosa  fue la que más me ayudó. Tuve varias sesiones con ella (INAUDIBLE) ...Pero me la catafixiaron de nuevo más tardezón. No mames. Pinche suerte burlándose de mi. Yo creo que me la cambiaron porque ella era psiquiatra infantil y yo ya estaba dejando la infancia. No sé ni cómo, pero la neta quería agradecerle... 


Al fondo alguien:  ¡No mames! No me digas que te dejaste violar por la doctora. ¡Te odio, wey. Pinche suertudo!.

(RISAS).


- No, wey, (RISAS). No mames. Tuvimos nuestra sesión final. Y pues todo transcurrió normal, wey. Platicó conmigo y luego con mi mamá. Nos reunió, le agradecimos, nos regresó el carnet y ya nos despedimos. Se sale mi jefa del cuarto para ir a sacar la próxima cita. Y yo no la seguí, wey. Me vuelve a hablar mi mamá. Le dije que ya iba, pero la neta me quedé ahí, inmóvil, Viendo esa cara bonita y retirando la mirada cada que hacía contacto con mis ojos. Me latía el corazón bien loco. Ella se me queda viendo, medio sacada de onda y...


Al fondo alguien:  ¡Y ándele! ¡Sáquese a la verga!.

(RISAS Y MUCHAS).


-(RISA). No, we. Pinches ojazos negros, hermosos. Me andaba mordiendo la lengua en ese pinche silencio incómodo. Y entonces me preguntó si quería decirle algo más. ¡No mames, cabrón! No hubiera terminado. ¡Puta madre!. Lo que le hubiera querido decir, wey. Y ya no la iba a ver (INAUDIBLE)  ...Pinche vocesita interior empezó a fastidiarme: ¡Haz algo, wey, ¡No te vayas así nada más! ¡Haz algo, menso! ¡No seas pendejooo! ¡Muévete babosooooooo! ¡Yaaaaaaaaaa, no mames!.  Pinche "Superyó" pidiéndome reaccionar y rápido. Y viendo que me quedé callado, pone su mano sobre la mesa para estrechar la mía  y despedirme. Casi la mismita técnica de la doctora pasita (INAUDIBLE)  ...Poquísimas veces que le hice caso a mi cabezota, a mi pinche voz interior. Todo miedoso, me levanté de la silla y la fui a abrazar, wey. Nada de perversiones, puro, este, PURO SENTIMIENTO, cabrón. ¡Y qué momentazo, wey!. De veras. ¡Pinche magia en el ambiente y cohetes reventando!. Duró poco pero ha sido de las mejores cosas de mi vida. No, qué, de mi pinche existencia hasta ahora, wey. 

.

Al fondo alguien:  ¡Ay, perroooo!

(RISAS).


- No mames. Yo creo que me fui flotando hasta la puerta, wey. Antes de irme. No sé si fue cosa mía o qué pedo, pero giré la cabeza y cómo que a ella le dio por llorar. Se contuvo. Le sonreí y cerré la puerta. Le estoy bien agradecido a esa doctora. 


Al fondo alguien: " No chingues ¿nada más la abrazaste y le rompiste el corazón? Estás bien cabrón, wey".

(RISAS).


-Ya después, me enviaron a otra parte del hospital.  Mi (INAUDIBLE) ...Y ahí acabó (INAUDIBLE) relación. Esta nueva doctora me trataba de la verga, wey. Hija de su puta madre, fea por dentro y por fuera, cabrón. Nomás me acuerdo y me encabrono un chingo (INAUDIBLE) ...Se le veía emputada toda la pinche sesión, wey. Yo creo que pensaba que era su hijo o no sé qué pedo. Creo que ella necesitaba más terapia que yo. Debió tener entre 40 o 45 años cuando mucho la vieja pendeja esa. En la segunda sesión, me dio una pinche crisis bien cabrona. Ya había pasado mucho tiempo antes de la última. Años, de hecho, wey.  Esta culera estaba hablando, y así de la pinche nada, se me fugó la pinche pared al abismo (INAUDIBLE) ...Verla como, no sé, como si estuviera dentro de un pinche túnel o alguna mamada así, wey. Estaba bien pinche mareado y cerré los ojos en chinga loca. Me empecé a sentir mal, pensé que me iba a desmayar o a vomitar en la pinche silla. Después de mucho choro, me preguntó si me sentía bien.


Al fondo alguien: "No, pendeja. Nomás no quiero verte. Tas´ bien culera". 

(RISAS).


- A diferencia de las anteriores psiquiátras, viendo la pinche crisis que me dio,  esta señora quería aumentar la medicación de nuevo, siendo que las otras lo habían reducido de a poco en poco. O no recuerdo si ya quería darme otro. Creo que esos medicamentos eran caros, wey. Aguanté 3 ó 4 sesiones y la mandé a la verga. Hablé con mi mamá. Se mega, mega, encabronó. No fue nada fácil hacerle entender. Me  advirtió  que si me regresaban las crisis, tendríamos que volver y punto. No pensaba regresar. O me curaba yo o iban a joderme si me quedaba con esa pinche loca. No era tan fácil que te cambiaran de médico. Podías intentar cambiar de horario, pero era más de hacerle a la chillona o sobornar al burócrata de la ventanilla. (INAUDIBLE) ...Empecé a hacer listados y esas chingaderas. Todo lo relacionado a luces blancas me terminaba jodiendo. No me la pasó muy bien cuando tengo que redactar en la compu, wey. Pinche Office. Me joden los fondos blancos. Me lloran los ojos y me vienen dolores de cabeza si permanezco mucho tiempo viendo la nada blanca. Demasiado Sol sin protección, el mismo pinche resultado. Por eso empecé a utilizar estas gafas, wey.



Al fondo alguien: "Pinche Vampiro, wey". 

(RISAS Y MUCHAS). 



-(RISA) ¡Ese wey! (RISA).... Y qué chingados tiene que ver ésto con lo paranormal, wey, no mames?.


-Ahí voy, ahí voy. Pérame tantito, ¡Pérame tantitooo, wey!. Sí, ya vi que me estoy proyectando, perdónenme. (RISA NERVIOSA). Tenía alrededor de, no sé, un año o dos años cuando mucho con la doctora pasita, wey. Estábamos ya por Diciembre y mi jefa tuvo el bonito detalle de llevarme a mí y a mi hermano al Mcdonalds. Se (INAUDIBLE) ...No me gustaban esas pinches hamburguesas. Te las daban todas aplastadas y aguadas.


-Al fondo alguien: "Como te gustan, wey, no te hagas".

(RISAS).


-(RISA). No mames. "Puras suelas", decía mi papá. Mi mamá tampoco era fan del Mcroñas, wey, pero, nos quedaba cerca en camión. Llegamos y todo y ya estaban  promocionando peluches de Bugs Bunny y sus amigos en la cajita feliz con mamadas navideñas. Nos llevamos dos Bugs Bunny. Traían su bufanda navideña alrededor del cuello y ya. Ni gorro ni nada como los otros personajes; Taz, Piolín y creo que el otro era Silvestre. Mi mamá no accedía a cualquier chantaje pendejo. Yo creo que me lo compraron porque tenía pesadillas esporádicas, wey. Peluches en sí, no tenía. Nada más me acuerdo de ese monito cagado de  Kodak, el azulito que yo le llamaba Narizotas (Kolorkin/ Kolorkids, Kodak, 1989) y es que me hacía compañía en estos sueños culeros. Me lo regalaron en algún cumpleaños. Me lo llevaba a todas partes. Y por andar de baboso, no sé dónde lo dejé, o chance y se lo robaron.  Y ya, bueno, compramos esos Bugs Bunny y nos regresamos a la casa. Mi jefa los marcó con nuestras iniciales en las etiquetas. Cada quien el suyo, así evitabamos problemas a futuro. Si tienes hermanos, me van  a entender requetebien, weyes. 

Mi mamá nos hacía la cama y ponía los Bugs recargados en las almohadas. Pasaron los días. Y me lo encontré tirado la primera vez al lado de la cama. Hmm. Se cayó o algo. No le das la debida importancia. Era el Bugs que tenía mi inicial. Lo volví a colocar recargado en las almohadas. Pasó más tiempo. No pasó nada raro, semanas sin pedos, todo bien, wey. Seguía durmiendo con el Bugs Bunny, normal. Y de nuevo, se veía medio alejado de su posición original, ¿me entiendes?. El otro se quedaba ahí normal, mismo lugar, mismíta posición. Total, no era nada. Me lo estaba imaginando y ya. Ni mencionarle nada a mis padres. A mi hermano chico menos y a la doctora pasita ¡MUCHO MENOS, wey!. 


-¿No creíste que tu hermano lo estuviera agarrando, jugándote alguna broma pesada?.


-Pues, en cierto momento, sí, wey. Era medio inquieto el babas. Nada más que ese cabrón hacía mucho ruido si se trepaba a la cama a agarrar el suyo. Me lo hubiera cachado sin pedos. Pero terminé abandonando esa idea. (INAUDIBLE) ...Tiempo después, vino lo peorcito. Ya en la noche, me fui a dormir a mi cuarto con mi hermano.  Estaba teniendo el tipo de pesadilla de la cual no te puedes despertar. Estaba solo caminando en medio de una carretera apenas iluminada (INAUDIBLE) …Luces espaciadas  entre sí alumbrando el camino vacío, con su línea amarilla al centro. Algo de luz azul muy muy tenue arriba en lo que vendría siendo el cielo nocturno. Yo estaba como perdido y veo a lo lejos esta madre caminando lento hacia a mí. Le podía ver bien cuando cruzaba la zona iluminada de las farolas y se volvía a perder en la pinche penumbra al salir de la luz. El muñeco era igualito, salvo porque no traía la bufanda esa de colores.  El Bugs se veía delgado, wey.  Yo diría demasiado, como esquelético. Los ojos saltones y parpadeando, (INAUDIBLE) …Moviéndose con pasos medio torpes.

 

-¿Dijo algo o escuchaste algo?.

 

-No. Nada, wey. Esta madre seguía caminando y luego empezó a ir más rápido hasta correr hacía a mí. Eso fue lo que me terminó despertando. Me quedé quieto, el pinche escalofrío recorriéndome todavía intacto, wey. (INAUDIBLE) …Parpadeando varias veces. Tuve varios episodios de lo que le llaman los médicos o psicólogos  "terrores nocturnos". Estás dormido y te pones a patalear, gritar, no te puedes, este, despertar, wey. Te quedas atrapado en la pinche pesadilla. Me hice consciente de estar, pues despierto, pero bien despierto (INAUDIBLE) ...Traté de acostumbrar mis ojos a la obscuridad. Estaba sudando bien gacho, cabrón. Y ya así en la misma posición que me desperté, boca arriba y los brazos a ambos lados casi pegados al cuerpo, me doy cuenta que el pinche peluche no estaba debajo de mi pinche brazo ni en el otro. Dirás, bueno, te giras y al acomodarte pues, se pudo haber movido, o caído, X, wey (INAUDIBLE) ...Estaba pensándomelo mucho. Hasta que me entró algo de valor. Te juro por Dios, wey. Te juro por la vida de mi madre que quise moverme para ver si se había caído y apenas y me iba apoyar en el hombro para girarme, de la pinche nada, siento como esta cosa me agarró el brazo y se volvió a colocar en chinga debajo de él. ¡No mames, cabrón, NO MAMES!. Ya sólo se movieron mis ojos de lado a lado en chinga. Estaba todo espantadísimo. Me volví de piedra, sudando peor que antes. Del puro miedo, me quedé así casi toda la pinche noche. Tenía que aguantarme así hasta que mis padres se despertaran. Ni idea de la hora. Apreté el muñeco para que no se me fuera a escapar de nuevo. 


 (MURMULLOS INAUDIBLES AL FONDO).


-¡Shh, shh!. A ver, espérense, espérense. ¡Cállense! ¿Y qué más, wey, qué hizo después?.

 

-Pues ya no pegué el ojo casi en toda la pinche noche o madrugada, wey (RISA NERVIOSA). Si la pesadilla estuvo cabrona, el despertarme y presenciar ésto fue mucho peor. Ya no se movió. No sé si esa madre colocó  a propósito la pesadilla y esperaba dejarme ahí atrapado dándole chance de explorar los alrededores o ya fue mi propia cabeza advirtiéndome que pues, tenía que despertarme. Me hubiera podído levantar y echarme a correr en chinga loca al cuarto de mis papás, pero dejaba a mi hermano solo. Y supongamos que hubiera hecho eso, qué les iba a decir. Hey, muchachos,  ¿se me zafó un tornillo o esta cosa está embrujada?.



Al fondo alguien: Mamá, mi muñeca me habló.  ( Referencia a la Canción famosa de 31 Minutos)

(RISAS). 



-¿Por qué no les quisiste decir nada si ya había pasado tantas veces? 


- Wey,  ¿quién chingados me iba a creer? O sea , se ve que ni ustedes me creen, no mames. Mi mayor miedo venía de los médicos. Si les decía, "Oigan weyes, miren, este pinche peluche se mueve solito y hace su puto desmadre sin que nadie más se entere más que yo", ¿Cómo hubieras reaccionado tú si fueras el psiquiatra, wey? 


Al fondo alguien: Te encierro y tiro la llave, wey. 

(RISAS Y MUCHAS). 


-No te pases de verga (RISA).  No creo que les hubiera dado mucha risa a los psiquiátras leyendo mi historial. Había otras salas del hospital que no había pisado. Podrían pasarme allá. Seguía dudando si me lo había imaginado. Ya eran demasiadas veces y era increíble que no confiara en lo que vi, wey.  Decidí hacer un último experimento. Debió ser... Viernes. Sí, Viernes en la tarde porque mi mamá se había ido con mi hermano por la comida que nos vendía una señora. Si se encontraba a las señoras que no parecían querer despedirse nunca, peor. A veces iba los miércoles, pero rara vez. Tomé al Bugs y lo puse en la parte alta del librero de mi cuarto. No alcanzaba y lo arrojé tan alto como pude. Intenté varias veces, y al último intento, la pinche fila de enciclopedias lo recibió. Se quedó el wey ahí atorado. Algo me inventaría si me preguntaba mi jefa. Tomé mis cuadernos y lapicera y me salí. Estaba solo esa tarde en la sala, terminando de pegar recortes de revistas de cosas que empezaran con letras A,B,C y esas mamadas. Si no acababa la tarea no me dejaban salir a jugar, ver la tele o jugar Nintendo. Me fui a mi cuarto a buscar mi mochila y me detuve de madrazo,  (INAUDIBLE)  ...NO MAMES, CHINGUE SU MADRE. Me encontré al Bugs en el mero borde de la cama. Viendo hacia a mí. Yo estaba todo cagado de miedo, wey, bien pinche cagado en serio. Las pinches piernas no me respondieron, wey, me temblaban bien cabrón. Ni las putas lágrimas me salieron pero ganas no me faltaron. No se me estaban zafando los pinches tornillos. Sí se movía esa chingadera. Le puse seguro a la puerta y la cerré de un chingadazo. Creí que me iba a infartar, wey. Mi mamá no llegaba y no llegaba. Pinche espera larga. Me quedé sentadito cerca de la pinche puerta del cuarto, temblando bien culero. Trataba de concentrarme en juguetes, caricaturas, X, wey. Si se me salieron unas lágrimas al no ver abrir la puerta de entrada. Me daba miedo que esa chingadera  fuera a  raspar la puerta o consiguiera abrirla. Ya más tranquilo, me fui a la sala y me quedé sentado, mordiéndome las pinches uñas de la mano. Ya no le avancé nada a la tarea. Minutotes que se sintieron horas, wey. HORAS.  (INAUDIBLE)  ...Y escuché los pasos de mi mamá afuera. Agarré las pinches tijeras y seguí recortando, todo malhecho, temblando bien cabrón. Se me escapaban de la mano las Barrilito (Marca de tijeras), pero seguía recortando. Entró con mi carnal y me preguntó si ya había terminado. Y le contesté que ya casi terminaba. Ya me dijo que se habían tardado porque en la tienda a la que ibamos no tenían quien sabe qué cosa. Yo estaba a punto de chillar, wey, ya a nada de decirle lo que vi. Si le hubiera dicho, quién sabe que me hubiera pasado, wey. ¿Más terapia, más estudios o más medicamentos?. Mi mamá fue al baño pero vio el cuarto cerrado y no pudo abrir (INAUDIBLE) ...Enojada conmigo. Cuando abrió, ya después de pelearse un rato con la pinche puerta, pensé que me iba a regañar de nuevo. Iba a encontrar un puto desmadre allá adentro. Cosas tiradas en todos lados, wey. Pues nada de nada. Se fue a lavar las manos para darnos de comer. Dejé las tijeras y me fui a asomar al cuarto. ¡Puta madre!, nada más de acordarme me vuelven a temblar las pinches piernas, wey. El maldito muñeco estaba en su lugar, junto al otro. 


(MOVIMIENTO DE SILLAS). 

(Las voces de los interlocutores se aclaran mejor en este punto).


-Tuve que esperarme hasta el pinche Viernes si quería hacer algo, wey. No tenía más chance que ese día porque me daba miedo que me fueran a cachar por lo que planeaba hacer. En ese inter, pasó de nuevo que el Bugs se cambió de lugar. Creo que ese día cayó festivo, y pues no fuimos a la escuela. No lo encontraba y no lo encontraba, wey. Moví todo lo que pude, pero tenía que tener cuidado de no revolver todo o el chismoso de mi hermano le hubiera dicho a mi jefa. Luego, luego ella me hubiera preguntado qué vergas estaba haciendo, y la neta  si mi mamá presionaba mucho, me iba a terminar doblando. Busqué en varios lados. Nada, wey. No lo encontré. Hice mi pinche rutina pregúntandome a dónde mierdas se había ido. Y ya casi en la noche, sale mi jefa bien encabronada, me pregunta por qué había dejado el muñeco debajo de su cama. Estaba sucio, se le notaba más en la parte blanca del pecho. Tenía polvo o tierra que no parecían de aquí porque mi mamá ya había limpiado en la mañana. Le pedí perdón en automático sin decirle nada y se lo llevó. Lo lavaron y lo dejó colgado con el resto de la ropa en el cuarto de lavado. Esta pinche porquería ya empezaba a cruzar el cuarto, ya estaba explorando la casa. Se quedó ahí y al día siguiente lo volvieron a poner en mi cama. Si mi mamá se lo encontraba dando vueltas por ahí, se me infartaba, wey. Mi papá quién sabe, tal vez si se aventaba a agarrarlo, o igual y también se me infartaba. Ya no me podía demorar más, wey. Entre más tiempo se quedaba, más activo se volvía. Y nada, wey, hice mi plan lo mejor que pude. Si me equivocaba, así fuera poco, mi mamá tenía la responsabilidad de comunicarle todo cambio a la doctora pasita. Así fuera el más mínimo, esto por la medicación que estaba tomando. Me aseguré de no perder a mi Bugs. En la mañana, antes de irme a la escuela, lo metí a la caja de herramientas de mi papá sin que nadie se diera cuenta. Él ya se había ido a trabajar a su taller. Le puse el seguro a la caja. Ya en la pinche escuela, no pensaba en nada más que en el maldito muñeco. ¿empezaría a hacer ruidos en la pinche caja? ¿se habría salido?, ¿mi mamá se lo habría encontrado en el pasillo o sala?. Ni me puse a jugar, estuve muy quieto y callado. Ya quería escuchar el timbre de salida. Mi jefa me recogió de la escuela, regresamos a la casa. Pasaron unas horas. No conté con que me quería llevar con ella por la comida. Le dije una mentira para convencerla. Casi no funciona, estuvo así de llevarme a rastras. Si me llevaba, tendría que aguantarme otra pinche semana. Y no quería esperar a ver que podía hacer esa madre en una semana extra. Ya mi mamá reunió los toppers y salió con mi hermano. Me esperé unos minutos a riesgo de perder tiempo extra si acaso mi mamá se le hubiera olvidado algo. El corazón al cien, wey. Nada. Entonces ahora sí fui por las cosas que necesitaba; tijeras de esas de metal grandes, puntiagudas. Tenía prohibido sacarlas del cajón de mi mamá. Rafia sobrante de algun trabajo, alcohol para las heridas del botiquín improvisado del baño, el encendedor de la cocina y lo más importante, wey, valor a montones. Abrí la caja de mi jefe y ahí seguía. Dudé, wey. Dudé un chingo. El tiempo seguía avanzando. Lo agarré. Vi si era el mío. Lo volví a revisar bien, no me fuera yo a equivocar, wey. Ya estaba temblando sin siquiera haber empezado, wey. Lo amarré con la pinche rafia y me fui a la sala. Tomé las tijeras y comencé a cortarlo por las piernas. Me costó un poco de trabajo cortarlo. Me cagué de miedo pensando que el primer corte lo iba  a hacer reaccionar. Lo aventaría y ahí terminaba todo, wey. Me ponía a gritar y me quedaba todo bien pinche loco. Nada, wey. Ni sonidos, ni movimientos. Corté rápido, adiós a los brazos. Y fuera cabeza. Estaba relleno de algodón, creo. No podía quemarlo afuera. Si el vecino chismoso me veía, se acabó. La doctora pasita se enteraba y en manos de quién sabe quién me iban a dejar. Lo llevé al baño y empecé a mojarlo con alcohol por la cabeza. Creo que era de fieltro. Huele gacho al quemarse. Tuve que prenderlo otra vez porque no fue bastante alcohol. Se pusó muy negro. No sé cuánto tiempo llevaba ya. El olor se había quedado. Tomé la cabeza y la tiré hasta abajo del bote de basura del baño. Traje un banquito y abrí las llaves de agua de la regadera esperando el olor se fuera. Tomé el cuerpo y lo puse bien abajo en la bolsa principal de basura cubierto de papel de baño.  Regresé pero el olor seguía igual. Ya no iba a quemar lo demás. Tomé shampoo y lo vacié en el piso, el agua lo barrió. Si me preguntaban, se me cayó. Me iban a matar de todas maneras. Ya no debían de tardar. ¿Qué iba a hacer con el resto?, no lo podía tirar todo de un pasón porque se vería en las bolsas. Tuve que ocultarlo. El olor se disfrazó muy poco. Cerré las llaves y limpié lo mejor que pude. Regresé las cosas a su lugar. Las tijeras al último, al pinche cajón de mi mamá cuidando el detalle de cerrarlo bien, bien. Ya después de todo este desmadre, me sentí más tranquilo, wey. Pero todavía me faltaba deshacerme de lo demás. No podía relajarme del todo. Y Llegaron. Tiempo de las preguntas de rigor de mi mamá en modo policía. Ya había repasado lo que iba a decir. Me cagaron por lo del shampooo. En cuanto al olor, se perdió un poco. Le dije que alguien dejó una humareda muy fea allá afuera y todo se había metido por las ventanas. Ya antes nos había pasado que marihuanos rondaran cerca y el olor de su porquería se quedó atrapado en toda la casa. Pinche pachequiada ese día, wey (RISA). Esto no me lo creyó del todo, puso mirada de "No te creo nada, wey, qué andas tramando, cabrón", pero estaba tan presionada por lo que tenía que hacer que me la pasó.  Y respiré de nuevo. Esa pinche noche dormí mejor.

Al día siguiente llegó la basura, y le dije a mi jefa que yo la tiraba. Se le hizo bien pinche raro, wey. ¿De cuándo acá me interesaba ayudarle a tirar la basura?. Estaba bastante ansioso. Total me dio las bolsas viéndome super raro y oculté el resto del Bugs en una de ellas. Salí corriendo como loco. Regresando de tirar las bolsas, la puta madre, volví a nacer, wey.  Ya sólo quedaba justificar la ausencia del peluche, y el perrito labrador de un amigo me iba a ayudar. Salí a jugar con mi amigo llevando una bolsa para hacerle creer a mi mamá que me llevaba mi Bugs. Casi me regresan a la etapa de cigoto cuando le dije a mi jefa que el perro de mi amigo se lo comió sin querer. Confiaba que mi amigo mintiera como habíamos quedado si le preguntaban. En la sesión que tuve con Pasita, me preguntó lo del shampoo. Le dije lo mismo, wey. Hizo sus anotaciones. Me felicitó por ayudar a mi mamá a tirar la basura. No me volvió a preguntar nada de esto en las posteriores sesiones, wey. Y aquí termina mi historia con esta cosa. No sé qué era, wey, pero sí me causó un chingo de miedo. Ya como adulto, no entiendo cómo me las arreglé. Si me pasara de nuevo, la neta, me quedo todo pendejo. No creo que lo podría soportar de nuevo, wey.  


-¿Qué pasó con el otro Peluche, el de tu hermano?.


-Nada, wey. Nunca dio problemas. Años después lo vendieron. Destruí el mío y se acabó el infierno. Seguí en terapia y nunca hablé del asunto con nadie. Al menos no pasados varios años. Sí le dije a mi hermano, y el muy cabrón me vio rarón. Se acercó al teléfono, lo descuelga y hace como si marcara un pinche número al azar. El muy mamón imita la voz del vecino chismoso diciendo: "¿Hola?, ¿hospital psiquiátrico?. Creo que se les escapó un pacientito.


(RISAS).

 




FIN DE LA SESIÓN. 




NOTAS ADICIONALES:


Me di a la tarea de buscar al peluche que casi vuelve loco al Becario, di con él en varios lugares dónde estaba todavía a la venta. Yo paso mejor. 




Versión Mexicana






Versión original





Rastreando el peluche mencionado por el Becario, encontré el anuncio de Mcdonalds original del año 1992. La diferencia es notable, La versión mexicana trae amarrada la "bufanda" al cuello, mientras que el Bugs original trae la bufanda amarrada en la cabeza, parece turbante. Ah, le faltó la metralleta y completamos el cuadro. La cara del original se ve más afable,  pienso yo, amigos. No me avienten arena.

 


McDonalds Looney Tunes Plush Toys Christmas 1992.



Y todavía peor para mi amigo el Becario, el director italiano, Nicolò Fumero, hizo un corto de terror con Bugs Bunny como personaje principal, cazando a Elmer "Gruñón" en Live Action. Te va a encantar, amigo. :D. 




NOTAS PENDIENTES:

Tengo curiosidad por saber si hubo algún tipo de accidente en dónde sea que manufacturaban estos muñecos. Algo grave en algún país donde sea que estás empresas sangran a la gente en condiciones laborales precarias para minimizar sus costos. Tal vez de ahí vino el problema. No creo que los adolescentes mexicanos de esos años trabajando en su hamburguesería favorita utilizaran el poder de Damballa sin que el dueño del local se diera cuenta ¿verdad?. ¿verdad?. ¿No?. No es cierto. Dime que no es cierto, Simba... En fin, tampoco creo que el Becario se acuerde si encontró algo extraño dentro del muñeco, aunque ya sabe, estaba ocupado deshaciéndose del peluche maldito, olvidando cualquier detalle insignificante. Pff, quién puede culparlo. 



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