viernes, 29 de mayo de 2026

Las Cintas Perdidas del Becario. CINTA A: El supuesto muñeco maldito del McDonalds.



EL SIGUIENTE POST MARCA EL ORIGEN DE NUESTRA PEQUEÑA AGENCIA DE INVESTIGACIÓN (CON PRESUPUESTO RECORTADO, ES DECIR, INEXISTENTE) DE FENÓMENOS EXTRAÑOS ACAECIDOS EN NUESTRAS VIDAS O DE NUESTROS CONOCIDOS. NO HAY PRUEBAS VERIFICABLES, SÓLO TESTIMONIOS. 




(Plant-Based Memes)



Breve Introducción.

Hace varios años, Charles Stross, escritor británico, publicaría el primer libro de una serie de novelas de terror y ciencia ficción que prometen ser publicadas de manera intermitente. Me refiero a The Atrocity Archives del 2004. (El Archivo de Atrocidades). Lamentablemente, sólo el primero y creo que el segundo volumen han sido traducidos al español. En este libro, se narran las peripecias de Bob Howard, el típico cerebrito informático, cuya chamba es ayudar a espiar y contener amenazas lovecraftianas provenientes de universos paralelos en una organización secreta conocida como The Laundry (La lavandería). Especial recomendación de esta serie si usted es fan de Hellboy. Encontrará ciertos paralelismos sin lugar a dudas. Al terminar de leer el primer libro, se me ocurrió hacer algo similar... Digo, no voy a ir a enfrentarme a demonios interdimensionales o algo así, ¿verdad? Sí, dejémos que la juventud de ahora se haga cargo XD. Yo paso, niños miados. Ah, pero sí que puedo recopilar información sobre eventos raros, menos gigantescos, pero no por ello, menos peligrosos. Hasta mi ídolo, Peter Cushing, y el mismísimo Christoper Lee, sabían de estas fuerzas ocultas, sobre todo Lee



Y por qué no empezar tu viaje a lo desconocido por ti mismo o tus conocidos. Y aquí entra el Becario, a quién le suelen interesar todo tipo de temas. Y finalmente me habló de sus años de juventud, de sexo desenfrenado y drogas, pero no le creí nadota. Asimismo, empezamos a hablar sobre videojuegos y entonces cambiamos de tema, habló de sus cintas sobre lo "paranormal".  Ahora sí andabamos hablando.

Al Becario lo conocí pocos años antes de la maldita pandemia, es DFectuoso, digo, es originario del Distrito Federal (ahora conocido como la ciudad del pecado, del ajolote, CDMX).Ya más veterano, él y sus familiares cambiaron de aires y se mudaron finalmente a Querétaro. Y aquí lo conocí. Son de esas pocas amistades que en verdad atesoro. Actualmente, regresó a su base de operaciones original, en CDMX. 

Las cintas perdidas del Becario son, en escencia, testimonios de sus vivencias paranormales... Y otras no tanto. Debido a su naturaleza amateur, el sonido es malo, quizás a consecuencia de la pobre calidad de audio del aparato con el que grabaron. En ocasiones, la conversación puede escucharse muy distante, amortiguada. Por ello, es natural existan partes que no se escuchen bien (inaudibles). A su vez, los cassettes sufrieron posterior deterioro gracias al mal almacenaje y humedad del entorno. Puta madre, si lo sabré yo. Este post es la transcripción de esas cintas originales.

En su momento, la madre despreocupada del Becario, vio que las cintas sólo acumulaban polvo en el clóset. Buscando espacio para ocultar más tiliches, le tomó un microsegundo decidir su destino. Las mandó a la mierda sin preguntar. Me imagino esa terrible escena, los cassettes cayendo en cámara lenta azotando violentamente al fondo del bote de basura hasta cubrirlo. La tapa se cierra y todo queda en negro. Ni la puta CIA se atrevió a tanto. El Becario, chillando como Magdalena, las creyó perdidas para siempre. Le tomó tiempo grabarlas. Y le tomó todavía más tiempo no regrabar sin sonar forzado. Dicha conversación transcurre entre el Becario y otro de sus amigos que le hacía de supuesto entrevistador. Me dijo había más compañeros involucrados ese día, ayudando en cuestiones técnicas, otros sirviendo de público; fumando o bebiendo. Bromeaban sobre llevarlas a programas famosos de miedo (La mano peluda, Desvelados, etc). En los primeros intentos, buscaban sonar ecuánimes dándole la seriedad obligada al tema. Se equivocaron tantas veces que mejor optaron por dejarla correr al natural, aunque en ocasiones se rieran mientras grababan. Pensaban editarla más tarde.

Tiempo después, su hermano menor, redescubrió algunas cintas, todavía guardadas en la grabadora del clóset, enterrada hasta el fondo en la parte de arriba junto con otra caja pesada que su mamá no revisó. Resultaron ser muchas revistas y algunos CDS y Cassettes. Su carnalito entregó los cassettes a su verdadero dueño. El Becario probó la cinta. Apretaba el play y las cabezas de su grabadora se atoraban. La sacó y limpió lo mejor que pudo. Las demás cintas también. Lo hizo a su modo, a pesar de mencionarle que ese polvito blanco (hongo) era peligroso. Le dije que si quería reparar la grabadora, iba a tener que comprar unas ligas y cambiárselas a la grabadora. Me trajo una cinta para ver si yo podía hacer mi magia Pokemón en restauración, era obvio que necesitaba mejor tratamiento. Ah, tiempo de despanzurrar. La limpié con más cuidado con lo que tenía. También se veía que le metía turbochingas repitiéndolas a más no poder, el filamento magnético se veía arrugado y maltratado en ciertas partes de la cinta. La volví a armar. Tengo una radiocasetera bien vieja, es sumamente básica, no tiene ecualizador ni nada. El audio daba o no. Temía que la cinta no fuera a aguantar la tensión al reproducirla y la rompiera o me vomitara las entrañas magnéticas. Me reporté con el Becario antes de desatar la furia de los Dioses. Dio luz verde al asunto prometiéndome no demandarme de manera penal si todo salía mal y me cargaba parte de su juventud. En el mejor de los casos, esperaba voces ralentizadas, esas típicas voces infrahumanas de demonios y eso. Quizás podría conjurar una deidad obscura llena de maldad que valiera la pena. Si bien la reproducción brincaba un poco, pude rescatar la primera sesión "paranormal". Lo demás ronda entre intros de Los caballeros del Zodiaco, Supercampeones, Slam Dunk, Dragon Ball, música de videojuegos, The summer is magic de Playahitty y otras canciones en inglés o español.

Comencé a escuchar la cinta. Pretendía grabarla en el celular, pero no tenía caso. Tuve que pegar la oreja en varias ocasiones y tratar de entender lo que decían y vaya, estuve regresándola infinidad de veces en orden de transcribirla lo mejor posible. Quizás se haya dañado poquito,jo, porque se barría a momentos. Si bien el tono de sorna del narrador es agradable, el planteamiento no lo es tanto. La realidad de mi amigo el Becario era complicada, por decir menos. Calcula que grabaron este "episodio", a ojo de buen cubero, alrededor de finales del 2004 o 2005. Al principio, la entrevista parece divagar en cuestiones médicas personales. Pasados varios minutos, vas a entender el por qué. Los diálogos de fondo son entendibles en su mayoría pues prácticamente los gritaban, éstos se van perdiendo a medida que el Becario narra los detalles feos. He anexado algunas notas complementarias entre paréntesis si lo creía pertinente. 



CINTA  A: El primer incidente, ¿McDemonios? 


Becario: ¿Ya está grabando? 

Entrevistador:  ¡Sí, wey!. ¡Ya!. 


- (Se aclara la garganta). Pues esto me sucedió cuando era niño, wey. Y no tenía muy buena salud que digamos de niño. Me la pasaba de hospital en hospital (INAUDIBLE) ...Todo un pinche desmadre para mis jefes.Tenía dolores de cabeza bien intensos, wey. El dolor era tan cabrón que me terminaba vomitando. Me hicieron estudios y estudios muy raros. No me dejaron dormir durante toda la noche (Polisomnografía), dos veces me repitieron esa mamada. Llegando al hospital,  me colocaron en una cama y ya me quedé jetón. Me pusieron esta gorra como de esas para nadar y tenía conectado "electrodos" y tubos raros en la cabezota. Terminé tipo Frankenstein, wey. Yo pensaba que me iban a dar descargas eléctricas. Estaba ya tan cansado que neta ya no me iba a resistir si lo hacían. Apenas y podía tener los pinches ojos abiertos. Qué roncadera se ha de haber escuchado en el pinche hospital, wey (RISA). 


(RISAS AL FONDO DEL PÚBLICO PRESENTE).


 -A veces me ausentaba, viendo la nada. Tenían que moverme "así", llamarme varias veces. Me tronaban los dedos de juego, tratrando de sacarme de mis pensamientos. Me (INAUDIBLE) ...Los doctores sospechaban de epilepsia o no sé qué tantas madres. (INAUDIBLE) ...Tenía cambios de humor muy drásticos, wey. Los pinches médicos pensaban que los dolores de cabeza fueron a consecuencia de abrirme tantas veces la pinche jeta años atrás. 3 pinches veces, wey, en 3 diferentes lados. Aquí, aquí y aquí. 


-¿Pues qué hacías?, no mames (RISA).


-Eso mismo me pregunto yo, wey. Mi jefa me dijo que, pues que creía que no iba a llegar a los veinte, ¿me entiendes?. Pa´ pronto. Ya ustedes me conocieron dócil, wey. Normalito. Si me hubieran conocido antes, me hubieran desconocido. Sus madres no los hubieran dejado juntarse conmigo, wey (RISA). No sé porque me daban ganas de tirarme al pinche vacío. Pinches momentos suicidas, wey.  Esa era la sensación. Estaba medio loco. Ok, bueno, todavía lo estoy pero ya menos, wey. Descubría barrancos, bardas, y me tiraba en bici, patineta, avalancha, cualquier cosa, we. No lo puedo explicar de otra manera. (INAUDIBLE) ...Pinches quinceañeros, pinches vatillos adictos a la adrenalina (INAUDIBLE) ...Que terminan con huesos rotos, heridas por caídas y lo que sea en (INAUDIBLE) ...Haciendo pendejadas. Pura vieja y salvaje escuela, wey.


(RISAS).


- ¿Y qué pasó después? ¿Por qué (INAUDIBLE)... ?.


- Me dijeron que había pedos en mi cerebro, "lesión en el lóbulo temporal" o una pinche jalada así. Se veía espacio (INAUDIBLE) ...Fisura delgada en blanco en el estudio. Muy paciente y serio el médico. Muy profesional hablandonos del problema. Y pues sí, wey, la neta sí me asusté. No sabía de qué chingados estaba hablando, pero sí sonaba bien de la puritita verga. (RISA). Me imaginé cosas bien pinches culeras en mi cerebro. Inoperables, wey. ¿Me iba a morir o qué?. ¡A la verga!. Mi mamá se puso a chillar. Nos intenraron calmar y nos dijeron esa madre iba a cerrar con el tiempo. Me mandaron tratamiento. Si no cerraba, entonces sí, habría pedos. Tuvimos (INAUDIBLE)  ...Y al poco rato, no sé porque chingados, me enviaron al loquero. Ya no iba a salir (INAUDIBLE) ...Tenía amigos, de todos modos me costaba socializar,  y para rematarla, estaba de pinche mecha corta, wey. Si me molestaban, neta, pobre de ese cabrón que me molestara. Me valía verga si eran más altos o fuertes. Me cacharon golpeando al baboso abusivo de la primaria en el receso. Y la neta, te lo juro, wey, yo no empecé el problema. Se quiso pasar de pendejo y sobres, ¡Agua va, wey!. Agarré mi paleta de hielo y chingue su madre, la terminé aterrizando en su mera jeta. 


Al fondo alguien: "Un madrazo de sabor, wey". 

(RISAS).


- Y no me arrepentí, wey, y no me arrepiento. De todos modos pinche paleta de zanahoria sabía de la chingada. Ya me llevaron derechito a la Dirección. Tampoco me trajo nada bueno. Pero sí que saqué cierta famita escolar en mi locura, wey (RISA). Cometí el error de no decir qué chingados pasó y lo achararon a que no me podía controlar. Antes no me expulsaron, wey.   


Al fondo alguien: "Tss, pinche peligro para la sociedad". 

(RISAS).


- Y ahí empezó la segunda parte de mi viaje loco, cabrón. Me tocó la doctora viejilla del hospital psiquiátrico. Yo le decía Doctora Pasita de cariño. Fumaba harto y estaba delgadísima, wey. Pelo chino, corto, pintado, wey. Empezaron a darme Tegretol. No recuerdo al cien el nombre del otro medicamento, era este pinche antidepresivo.

Porque para esto, también me diagnosticaron  depresión, wey. No me (INAUDIBLE ...Al principio, sí me sentía bien raro, no puedes pensar con claridad,  Era (INAUDIBLE) ...Wey del John Nash, de esa pinche película, Mente Brillante (A Beautiful Mind, 2002), wey. Está bien rifada.  En (INAUDIBLE) ...Esas madres no te dejan pensar, andas bien ido, wey. Mi jefa le contó esto y aquello, todo a la Pasita. En cierto momento, empezamos a cortar la pastilla. (INAUDIBLE) ...Más de calcular la dosis (INAUDIBLE). Y sí, sí hubo cierta mejoría. Ya nos entendíamos mejor la doctora y yo. Era buena onda la Pasita. Ya pasó el tiempo hasta el día en que me salió conque me iba a atender alguien más. Yo creo, la neta, ya se iba a jubilar la señora porque (INAUDIBLE) ...Neta si me dio algo de miedo con quién chingados me iban a dejar.  Hasta eso no me fue nada mal, cabrón. El médico nuevo era un wey barbón, de voz tranquila y amable. Con él duré poco. Y otra vez, wey, ahí voy de a pinche pelota de ping pong. Ya me envian a la nueva doctora. Y el ojete de cupído me tenía reservados pinches chescotes bien pasados de verga. Esta nueva doctora, cómo, cómo, decirtelo sin sonar exagerado, wey. Pues qué chingados te digo, estaba bien bonita. Bien, bien, bonita. Joven, yo le calculo, no sé, debió andar en sus 30s, por ahí más o menos; güerilla, medio fresilla. Y ahora sí ya no quería dejar de ir, a la verga (RISA). 


(SILBÍDOS, RISAS y AULLIDOS).


-Y la chava bien aplicada, wey, lo que sea de cada quien. Sí extrañaba a la Pasita, no te creas, pero esta güerita hermosa  fue quien más me ayudó. Tuve varias sesiones con ella, estuvo (INAUDIBLE) ...Me la catafixiaron de nuevo más tardezón. No mames. Pinche suerte burlándose de mi. Me imagino me la cambiaron porque ella era psiquiatra infantil y yo ya me estaba alejando de la pinche infancia. 

No sé, la neta quería agradecerle... 


Al fondo alguien:  "Pinche perverso, Becario".

(RISAS).


- No, wey, (RISAS). No mames. Ya tuvimos nuestra sesión final. Y pues todo transcurrió normal, wey. Platicó conmigo y luego con mi mamá. Nos reunió, le agradecimos, nos regresó el carnet de citas y ya nos despedimos. Se sale mi jefa del cuarto a ir a sacar la próxima cita. Y yo no la seguí, wey. Me vuelve a hablar mi mamá. Le dije que simón, que ya iba, pero la neta me quedé ahí, inmóvil, viendo esa cara bonita y esquivando su mirada cada que hacía contacto con la mía. Me latía el corazón bien cañón. Ella se me queda viendo, medio sacada de onda y...


Al fondo alguien:  ¡Y ándele! ¡Sáquese a la verga!.

(RISAS Y MUCHAS).


-(RISA). No, wey. Pinches ojazos negros, hermosos. Me andaba mordiendo la lengua en ese pinche silencio incómodo,wey. Y entonces ella me preguntó si quería decirle algo más. ¡No mames, cabrón! No hubiera terminado. ¡Puta madre!. Lo que le hubiera querido decir a ella desde mis pinches entrañas, wey. ( Le pudo haber dicho: Que la distancia no te haga olvidar que te quiero y que mi silencio no te haga pensar que me olvidé de ti". ¿Si o no, amigo Benedetti?). Y chale, ya no la iba a ver (INAUDIBLE)  ...Pinche vocesita interior empezó a fastidiarme: ¡Haz algo, wey, ¡No te vayas así nada más! ¡Haz algo, menso! ¡No seas pendejooo! ¡Muévete babosooooooo! ¡Yaaaaaaaaaa, no mamessss!.  Pinche "Superyó" pidiéndome reaccionar y rápido, cabrón. Ella viéndome así, todo callado, pone su mano sobre la mesa para estrechar la mía  y despedirme. Casi la mismita técnica de la doctora Pasita, wey. (INAUDIBLE)  ...Poquísimas veces que le hice caso a mi cabezota, a mi pinche voz interior. Todo miedoso, me levanté de la silla y la fui a abrazar, wey. Nada de perversiones, puro, este, PURO SENTIMIENTO, cabrón. ¡Y qué momentazo, wey!. De veras. ¡Pinche magia en el ambiente y cohetes reventando!. Duró poco pero ha sido de las mejores cosas de mi vida. No, qué, de mi pinche existencia hasta ahora, wey. 

.

Al fondo alguien:  "¡Ay, perroooo!".

(RISAS).


- No mames. Yo la neta me fui flotando hasta la pinche puerta, wey. Antes de irme. No sé si fue cosa mía o qué pedo, pero giré la cabeza y vi cómo que a ella le dio por llorar. Se contuvo. Le sonreí y cerré la puerta. Le estoy bien agradecido a esa doctora. 


Al fondo alguien: " No chingues ¿nada más la abrazaste y le rompiste el corazón? Estás bien cabrón, wey".

(RISAS).


-No sé cuánto tiempo ella tenía trabajando en el hospital. Recuerdo haberla visto de espaldas, platicando con sus colegas así sin mucho chiste. Igual y nadie le había agradecido más allá de la barrera de lo cordial. Era muy buena doctora, no sólo a nivel profesional, wey, a nivel humano también. Lo bonita resultó ser ingediente extra. Y ya después, me enviaron a otra parte del hospital. Mi (INAUDIBLE) ...Y ahí acabó (INAUDIBLE). Esta nueva doctora me trataba de la verga, wey. Hija de su puta madre, fea de adentro y más culera por fuera, cabrón. Nomás me acuerdo y me encabrono un chingo (INAUDIBLE) ...Se le veía emputada toda la pinche sesión, wey. Yo siento que me veía como a su pinche hijo o no sé qué pedo. La neta ella necesitaba más terapia que yo. Debió tener 40 o 45 años, por ahí, la vieja pendeja. En la segunda sesión, me dio la pinche crisis bien cabrona. Ya había pasado mucho tiempo antes de la última. Años, de hecho, wey.  Pinche culera estaba hablando, y así de la pinche nada, se me fuga la pinche pared al abismo (INAUDIBLE) ...Ver a la culera, no sé, como si estuviera dentro de un pinche túnel o alguna mamada así, wey. Ya estaba bien pinche mareado y cerré los ojos en chinga loca. Me empecé a sentir mal, pensé que me iba a desmayar o a vomitar en la pinche silla. Después de mucho choro, me preguntó si me sentía bien.


Al fondo alguien: "No, pendeja. Nomás no quiero verte. Tas´ bien culera". 

(RISAS).


- A diferencia de las anteriores psiquiátras, sin importarle verga la pinche crisis que me dio,  esta culera quería aumentar la medicación de nuevo. Las otras lo habían reducido de a poco en poco. O no recuerdo si ya quería darme otro. Esos medicamentos psiquiátricos estaban caros, wey. Aguanté 3 ó 4 sesiones y la mandé a la verga. Hablé con mi jefa. Se mega, mega, encabronó. Y no fue nada fácil hacerle entender mi problema. Me  advirtió  que si me volvían las crisis, nos regresabamos, me aguantaba y punto. Yo la neta, no pensaba regresar. O me curaba yo o iban a joderme si me seguía atendiendo esa pinche loca. No era tan fácil que te cambiaran de médico. Podías intentar cambiar de horario, pero tenías que de hacerle a la chillona o sobornar al burócrata de la ventanilla. (INAUDIBLE) ...Empecé a hacer listados y chingadera y media. Todo lo relacionado a luces blancas me terminaba jodiendo. No me la pasó muy bien cuando tengo que redactar en la compu, wey. Pinche Office puto. Me joden los fondos blancos. Me lloran los ojos y me vienen dolores de cabeza si permanezco mucho tiempo viendo la nada blanca. Demasiado Sol sin protección, el mismo pinche resultado. Y por eso empecé a utilizar estas gafas, wey.



Al fondo alguien: "Pinche Vampiro, wey". 

(RISAS Y MUCHAS). 



-(RISA) ¡Ese wey! (RISA).... Y qué chingados tiene que ver ésto con lo paranormal, wey, no mames?.


-Ahí voy, ahí voy. Pérame tantito, ¡Pérame tantitooo, wey!. Sí, ya vi que me estoy proyectando, perdónenme. (RISA NERVIOSA). Tenía alrededor de, emm, un año o dos años a lo mucho asistiendo a consulta con la doctora Pasita, wey. Estábamos ya por Diciembre y mi mamá tuvo el bonito detalle de llevarme a mí y a mi hermano al McDonalds. Se (INAUDIBLE) ...No me gustaban las pinches hamburguesas. Te las daban todas aplastadas y aguadas.


-Al fondo alguien: "Como te gustan, wey, no te hagas".

(RISAS).


-(RISA). No mames. "Puras suelas", decía mi papá. Mi mamá tampoco era muy fan del Ronald Mcroñas (McDonalds), wey. Ya entramos y todo y estaban  promocionando peluches de estos de  Bugs Bunny y sus amigos en la cajita feliz. Mamadas navideñas. Nos llevamos dos Bugs Bunny. Traían bufanda navideña alrededor del cuello y ya. Ni gorro ni nada como los otros personajes; Taz, Piolín y creo que, Silvestre. Mi mamá no accedía a cualquier chantaje pendejo. Yo creo que me lo compraron porque tenía pesadillas esporádicas, wey. Peluches en sí, no tenía ninguno. Nada más me acuerdo de ese monito cagado del  Kodak, el azulito que yo le llamaba Narizotas (Kolorkin/ Kolorkids, Kodak, 1989) ,me hacía compañía en estos sueños culeros. Me lo regalaron en algún cumpleaños. Me lo llevaba a todas partes, wey. Y por andar de baboso, no sé dónde lo dejé, o chance y se lo robaron.  Y ya, compramos esos Bugs Bunny y nos regresamos a la casa. Mi jefa los marcó con nuestras iniciales en las etiquetas. Cada quien el suyo, y así nos evitabamos problemas a futuro. Si tienes hermanitos, me van a entender requetebien, weyes. 

Mi mamá nos hacía la cama y ponía los Bugs recargados en las almohadas. Pasaron los días. Y me lo encontré tirado la primera vez al lado de la cama. Hmm. Se cayó o algo. No le das importancia. Era el Bugs que tenía mi inicial. Lo volví a colocar recargado en las almohadas. Pasó más tiempo. No pasó nada raro, semanas sin pedos, todo bien, wey. Seguía durmiendo sujento al Bugs Bunny, normal. Y pasó de nuevo, se veía medio alejado de su posición original, ¿me entiendes?. El otro se quedaba ahí normal, mismo lugar, mismíta posición. Total, no era nada. Me lo estaba imaginando y ya. Ni mencionarle nada a mis padres. A mi hermano menos y a la doctora Pasita ¡MUCHO MENOS, wey!. 


-¿No creíste que tu hermano lo estuviera agarrando, jugándote alguna broma pesada?.


-Pues, en cierto momento, sí, wey. Era medio inquieto el babas. Nada más que este cabrón hacía mucho ruido si se trepaba a la cama a agarrar el suyo. Me lo hubiera cachado sin pedos. Pero terminé abandonando esa idea. Quería (INAUDIBLE) ...Ya después, vino lo peorcito. Ya en la noche, me fui a dormir a mi cuarto con mi carnalito.  Estaba teniendo el tipo de pesadilla de la cual no te puedes despertar. Estaba solo caminando en medio de una carretera apenas iluminada (INAUDIBLE) …Luces espaciadas  entre sí alumbrando el camino que estaba vacío, con su línea amarilla al centro. Algo de luz azul muy muy tenue arriba en lo que vendría siendo el cielo nocturno. Yo estaba perdido y veo a lo lejos esta madre caminando lento hacia a mí. Le podía ver bien al cruzar la zona iluminada de las farolas y se volvía a perder en la pinche penumbra al salir de la luz. El muñeco era igualito, salvo porque este cabrón no raía la bufanda de colores.  El Bugs se veía delgado, wey.  Yo diría demasiado, como esquelético. Los ojos saltones y parpadeando, (INAUDIBLE) …Moviéndose a pasos medio torpes.

 

-¿Dijo algo o escuchaste algo?.

 

-No. Nada, wey. Esta madre seguía caminando y luego empezó a ir más rápido hasta correr hacía a mí. Y eso fue lo que me terminó despertando. Me quedé quieto, el pinche escalofrío recorriéndome todavía intacto, wey. (INAUDIBLE) …Parpadeando varias veces. Tuve varios episodios de lo que le llaman los médicos o psicólogos  "terrores nocturnos". Estás bien dormido y te pones a patalear, gritar, no te puedes, este, despertar, wey. Te quedas atrapado en la pinche pesadilla. Me hice consciente de estar, pues, despierto, pero bien despierto, moví (INAUDIBLE) ...Traté de acostumbrar mis ojos a la obscuridad. Estaba sudando bien gacho, cabrón. Y casi así en la misma posición que me desperté, boca arriba y los brazos a ambos lados casi pegados al cuerpo, me doy cuenta que el pinche peluche no estaba debajo de mi pinche brazo ni en el otro. Dirás, bueno, te giras y al acomodarte pues, se pudo haber movido, o caído. X, wey (INAUDIBLE) ...Estaba pensándomelo mucho. Hasta que me entró algo de valor. Te lo juro por Dios, wey. Te lo juro por la vida de mi madre, quise moverme a ver si se había caído y apenas  me iba apoyar en mi hombro, intenté girarme, de la pinche nada, siento como esta cosa me agarró el brazo con sus manitas y se volvió a colocar en chinga debajo de él. ¡No mames, cabrón, NO MAMES!. Ya sólo se movieron mis ojos de lado a lado en chinga. Estaba todo espantadísimo. Me volví de piedra, sudando peor que antes. Del puro miedo, me quedé así casi toda la pinche noche. Tenía que aguantarme el pinche susto hasta que mis padres se despertaran. Ni idea de la hora. Apreté el muñeco para que no se me fuera a escapar de nuevo, rezando para que amaneciera. 


 (MURMULLOS INAUDIBLES Y ALGO DE RISAS NERVIOSAS AL FONDO).


-¡Shh, shh!. A ver, espérense, espérense. ¡Cállense! ¿Y qué más, wey, qué hizo después?.

 

-Pues ya no pegué el ojo casi en toda la pinche noche o madrugada, wey (RISA INQUIETA). Si la pesadilla estuvo cabrona, el despertarme y presenciar ésto fue mucho peor. Ya no se movió. No sé si esa madre colocó  a propósito la pesadilla y esperaba dejarme ahí atrapado dándole chance de explorar los alrededores o ya fue mi propia cabeza advirtiéndome, de que tenía que despertarme. Me hubiera podído levantar, abrir la pinche puerta y echarme a correr en chinga loca al cuarto de mis papás, pero dejaría a mi hermano solo. Y supongamos que lo hubiera hecho, qué les iba a decir a mis padres. ¡Hey, muchachos!,  ¿se me zafó un tornillo o esta cosa está embrujada?.



Al fondo alguien: "Mamá, mi muñeca me habló".  ( Referencia a la Canción famosa de 31 Minutos)

(RISAS). 



-¿Por qué no les quisiste decir nada si ya había pasado tantas veces? 


- Wey,  ¿quién chingados me iba a creer? O sea , se ve clarito que ni ustedes me creen, no mames. Y chale, mi mayor miedo eran los médicos. Si les decía, "Oigan weyes, miren, este pinche peluche se mueve solito y hace su puto desmadre sin que nadie se entere más que yo", ¿Cómo hubieras reaccionado tú si fueras el psiquiatra, wey? 


Al fondo alguien: "Te encierro y tiro la llave, wey". 

(RISAS Y MUCHAS). 


-No te pases de verga (RISA).  No creo que les hubiera dado mucha risa a los psiquiátras leyendo mi historial, imaginate wey si le agregaran esa pendejada. Había otras salas del hospital que no había pisado. Podrían pasarme allá. Neta seguía dudando si me lo había imaginado. Ya eran demasiadas veces y era increíble que no confiara en lo que vi, wey.  Decidí hacer el último experimento. Debió ser... Viernes. Sí, Viernes en la tarde porque mi mamá se había ido con mi hermano a la comida, que nos vendía una señora. Si se encontraba a las señoras que no parecen querer despedirse nunca, se podía tardar mucho más. A veces iba los miércoles, pero eso era rara veces. Tomé al Bugs y lo puse en la parte alta del librero de mi cuarto. Lo agarré y lo arrojé tan alto como pude. Intenté varias veces, y al último intento, la pinche fila de enciclopedias lo recibió. Se quedó el wey allí atorado. Algo me inventaría si me preguntaba mi jefa. Tomé mis cuadernos y lapicera y me salí. Estaba solo esa tarde en la sala, terminando de pegar recortes de revistas de cosas que empezaran con letras A,B,C y esas pinches mamadas que te ponían a hacer los maestrillos. Si no acababa la tarea, no me dejaban salir a jugar, ver la tele o jugar Nintendo. Me fui a mi cuarto a buscar mi mochila y me detuve de madrazo,  (INAUDIBLE)  ...NO MAMES, CHINGUE SU MADRE. Me encontré al Bugs en el mero borde de la cama. Viendo hacia a mí. Yo estaba todo cagado de miedo, wey, bien pinche cagado. en serio. Las pinches piernas no me respondieron, wey, me temblaban bien cabrón. Ni las putas lágrimas me salieron pero ganas no me faltaron. No se me estaban zafando los pinches tornillos. Sí se movía sola esa chingadera. Le puse seguro a la puerta y la cerré de un chingadazo. Creí que me iba a infartar, wey. Mi mamá no llegaba y no llegaba. Pinche espera larga. Me quedé sentadito cerca de la pinche puerta del cuarto, temblando bien culero. Trataba de concentrarme en juguetes, caricaturas, X, wey. Si se me salieron las de cocodrilo al no ver abrirse la puerta de entrada. Me daba miedo que esa chingadera  fuera a  raspar la puerta o consiguiera abrirla. Ya más tranquilo, me fui a la sala y me quedé sentado, mordiéndome las pinches uñas de la mano. Ya no le avancé nada a la tarea, wey. Fueron minutotes que se sintieron horas, wey. HORAS.  (INAUDIBLE)  ...Y ya escuché los pasos de mi mamá afuera. Agarré las pinches tijeras y seguí recortando, todo malhecho, temblando bien cabrón. Se me escapaban de la mano las Barrilito (Marca de tijeras), pero seguía recortando. Ya mi mamá entró con mi carnal y me preguntó si ya había terminado. Le mentí y le contesté que ya mero. Me dijo mi mamá que se habían tardado porque en la tienda, a la que ibamos, no tenían quien sabe qué chingadera. Yo estaba a punto de chillar, wey, ya a nada de decirle lo que vi. Si le hubiera dicho, quién sabe que hubiera pasado, wey. ¿Más terapia, más estudios o más medicamentos?. Mi mamá fue al baño y vio el cuarto cerrado y no pudo abrirlo (INAUDIBLE) ...Enojada conmigo. Cuando abrió, ya después de pelearse un rato con la pinche puerta, pensé que me iba a regañar de nuevo. Iba a encontrarse desmadre allá adentro. Cosas tiradas en todos lados, wey. Pues nada de nada. Mi mamá se fue a lavar las manos para darnos de comer. Dejé las tijeras y me fui a asomar al cuarto. ¡Puta madre!, nada más de acordarme me vuelven a dar escalofríos, wey. El maldito muñeco estaba en su lugar, junto al otro. 


(MOVIMIENTO DE SILLAS). 

(Las voces de los interlocutores se aclaran mejor en este punto).



-¿Y qué decidiste hacer viendo que la situación sí era real?.


-Tuve que esperarme hasta el pinche Viernes si quería hacer algo, wey. No tenía más chance que ese día, Tenía miedo, pero no me podían cachar por lo que planeaba hacer. En ese inter, pasó de nuevo, el puto Bugs se cambió de lugar. Creo que ese pinche día cayó festivo, y pues ya no fuimos a la escuela. No lo encontraba y no lo encontraba, wey. Moví todo lo que pude, tenía que tener cuidado de no revolver todo o el chismoso de mi hermano le hubiera dicho a mi jefa. Luego, luego ella me hubiera preguntado qué vergas estaba haciendo y la neta,  si mi mamá presionaba mucho, me iba a terminar doblando. Busqué en varios lados. Nada, wey. No lo encontré. Hice mi pinche rutina pregúntandome a dónde mierdas se había ido. Y ya casi en la noche, sale mi jefa bien encabronada, y me pregunta por qué había dejado el muñeco debajo de su cama. Estaba sucio, más en la parte blanca del pecho. Tenía polvo o tierra que no parecían del cuarto, mi mamá ya había limpiado en la mañana. Le pedí perdón en automático sin decirle nada y se lo llevó. Lo lavaron y lo dejó colgado junto al resto de la ropa en el cuarto de lavado. Esta pinche porquería ya empezaba a cruzar el cuarto, ya estaba explorando la casa. Se quedó ahí y al día siguiente lo volvieron a poner en mi cama. Si mi mamá se lo encontraba dando vueltas por ahí, se me infartaba, wey. Mi papá quién sabe, tal vez si se aventaba a agarrarlo, o igual y también se infartaba. Ya no me podía demorar más, wey. Entre más tiempo pasaba, más activo se volvía. Y nada, wey, hice mi plan lo mejor que pude. Si me equivocaba, así fuera poco, mi mamá tenía la responsabilidad de comunicarle todo cambio raro a la doctora Pasita. Así fuera el más mínimo, esto por la pinche medicación que me estaba tomando. Me aseguré de no perder a mi Bugs. En la mañana, antes de irme a la escuela, lo metí a la caja de herramientas de mi papá sin que nadie se diera cuenta. Él ya se había ido a trabajar a su taller. Le puse el seguro a la caja. Ya en la pinche escuela, no pensaba en nada más que en el maldito muñeco. ¿Empezaría a hacer ruidos en la pinche caja? ¿se habría salido?, ¿mi mamá se lo habría encontrado en el pasillo o la sala?. Ni me dieron ganas de jugar en el recreo, estuve muy quieto y callado. Ya quería escuchar el timbre de salida. Mi jefa me recogió de la escuela, regresamos a la casa. Pasaron las horas. No conté con que me quería llevar con ella a recoger la comida. Le dije mentiras para convencerla. Casi no funciona,wey. Estuvo así de llevarme a rastras. Si me llevaba, tendría que posponer el plan y aguantarme otra pinche semana. Y no quería esperar a ver que podía hacer esa madre en una semana extra. Ya mi mamá reunió los toppers y salió con mi hermano. Me esperé unos minutos a riesgo de perder tiempo extra si acaso mi mamá hubiera olvidado algo. El corazón al cien, wey. Nada. Entonces ahora sí fui por las cosas que necesitaba; tijeras de esas de metal grandes, puntiagudas. Tenía prohibido sacarlas del cajón de mi mamá. Rafia sobrante de algun trabajo esolar, alcohol para las heridas del botiquín improvisado del baño, el encendedor de la cocina y lo más importante, wey, valor a montones. Abrí la caja de mi jefe y ahí seguía el Bugs. Dudé, wey. Sí le dudé un chingo. El tiempo seguía avanzando. Lo agarré. Vi si era el mío. Lo volví a revisar bien, no me fuera yo a equivocar, wey. Ya estaba temblando sin siquiera haber empezado. Lo amarré con la pinche rafia y me fui a la sala. Tomé las tijeras y comencé a cortarlo por las piernas. Me costó un poco de trabajo cortarlo. Me cagué de miedo pensando si al primer corte lo iba  a hacer reaccionar. Lo aventaría y ahí terminaba todo, wey. Me ponía a gritar y me quedaba todo bien pinche loco sin que nadie supiera nunca el por qué.

Y nada, wey. Ni sonidos, ni movimientos. Corté rápido, adiós a los brazos. Y fuera cabeza. Estaba relleno de algodón, creo. No podía quemarlo afuera. Si el vecino chismoso me veía, se acabó. La doctora Pasita se enteraba y en manos de quién sabe quién me iban a dejar. Lo llevé al baño y empecé a mojarlo con alcohol por la cabeza. Creo que era de fieltro. Huele gacho al quemarse. Tuve que prenderlo de nuevo porque no fue bastante alcohol. Se pusó muy negro. No sé cuánto tiempo llevaba ya. El olor se había quedado. Tomé la cabeza y la tiré hasta abajo del bote de basura del baño. Traje un banquito y abrí las llaves de agua de la regadera esperando el olor se fuera. Tomé el cuerpo y lo puse bien abajo en la bolsa principal de basura cubierto de papel de baño.  Regresé pero el olor seguía igual. Ya no iba a quemar lo demás. Tomé shampoo y lo vacié en el piso. El agua lo barrió. Si me preguntaban, se me cayó. Me iban a matar de todas maneras. Ya no debían de tardar. ¿Qué iba a hacer con el resto?, no lo podía tirar todo de un pasón porque se vería en las bolsas. Tuve que ocultarlo. El olor se disfrazó muy poco. Cerré las llaves y limpié lo mejor que pude. Regresé las cosas a su lugar. Las tijeras al último, al pinche cajón de mi mamá cuidando el detalle de cerrarlo bien, bien. Ya después de todo este desmadre, me sentí más tranquilo, wey. Pero todavía me faltaba deshacerme de lo demás. No podía relajarme del todo. Y Llegaron. Tiempo de las preguntas de rigor de mi mamá en modo policía. Ya había repasado lo que iba a decir. Me cagaron por lo del shampooo. En cuanto al olor, se perdió un poco. Le dije que alguien dejó una humareda muy fea allá afuera y todo se había metido por las ventanas. Ya antes nos había pasado que marihuanos rondaran cerca y el olor de su porquería se quedara atrapado en toda la casa. Pinche pachequiada ese día, wey (RISA). Esto no me lo creyó del todo, puso mirada de "No te creo nada, wey, qué andas tramando, cabrón", pero estaba tan presionada por lo que tenía que hacer que me la pasó.  Y respiré de nuevo. Esa pinche noche dormí mejor. Ya no hubo cosas raras.

Al día siguiente llegó la basura, y le dije a mi jefa que yo la tiraba. Se le hizo bien pinche raro, wey. ¿De cuándo acá me interesaba ayudarle a tirar la basura?. Estaba bastante ansioso. Total me dio las bolsas viéndome super raro y oculté el resto del Bugs en una de ellas. Salí corriendo como loco. Regresando de tirar las bolsas, la puta madre, volví a nacer, wey.  Ya sólo quedaba justificar la ausencia del pinche peluche, y el perrito labrador de un amigo me iba a ayudar. Salí a jugar con mi amigo llevando una bolsa para hacerle creer a mi mamá que me llevaba mi Bugs. Casi me regresan a la etapa de cigoto cuando le dije a mi jefa que el perro de mi amigo se lo comió sin querer. Confiaba que mi amigo mintiera como habíamos quedado si le preguntaban. 

En la sesión que tuve con Pasita, me preguntó lo del shampoo. Le dije lo mismo, wey. Hizo sus anotaciones. Me felicitó por ayudar a mi mamá a tirar la basura. No me volvió a preguntar nada de esto en las posteriores sesiones, wey.

Y aquí termina mi historia con esta cosa. No sé qué era, wey, pero sí me causó un chingo de miedo. Ya como adulto, no entiendo cómo me las arreglé. Si me pasara de nuevo, la neta, me quedo todo pendejo. No creo que lo podría soportar de nuevo, wey.  


-¿Qué pasó con el otro Peluche, el de tu hermano?.


-Nada, wey. Nunca dio problemas. Años después lo vendieron. Destruí el mío y se acabó el infierno. Seguí en terapia y nunca hablé del asunto con nadie. Al menos no pasados varios años. Sí le dije a mi hermano, y el muy cabrón me vio rarón. Se acercó al teléfono, lo descuelga y hace como si marcara un pinche número al azar. El muy mamón imita la voz del pinche vecino chismoso diciendo: "¿Hola?, ¿hospital psiquiátrico?. Creo que se les escapó un pacientito. 


(RISAS).


-Y ya animado, le dije a mi jefa pero no me creyó. Mejor, we. 


 

-¿Y qué crees que haya sido, wey, tienes idea?


No sé, cabrón. Siento que a lo mejor hubo otros peluches, cómo llamarlos, hmm, ¿poseídos?, ¿malditos?. No creo que el mío haya sido el único salido de ese Mcdonalds. Y  se me  pone la piel de gallina al pensar que otros niños pudieron sufrir lo mismo, sin que nadie les creyera si a lo mejor se les ocurrió comentárselo a sus jefes o personas cercanas. Ni ya de adulto me creen, wey, no mames (RISA).Mi caso era más delicado por estar en tratamiento psiquiátrico. Pero ya vieron que en varias ocasiones estuve a punto de decirles a mis jefes. Es mucha presión. No es nada más que esa madre esté dando vueltas sin que nadie más que tú lo note. Puedes generar un problema mayor y los médicos a lo mejor se tomaran está inocente "alucinación" en serio. Así yo lo sentía, wey. No quiero decir  que si estás en tratamiento hagas lo mismo, yo me basé  en lo que vi. No deja de ser peligroso, pero así lo hice. Ya había comprobado que no era cosa mía. Estaba pasando.


-¿Te pasó por la cabeza que hayas sido tú el culpable de, activarlo o animarlo de alguna manera  por todo lo que andabas pasando? 


- Esa es una buena pregunta. Me pasaron más cosas mientras andaba en tratamiento, estuve varios años yendo.  El estar enfermo está de la verga, te genera mucha desesperación y les creas preocupaciones a tus familiares porque, pues interrumpes tu vida diaria y es peor cuando estás niño. Te pega más, yo pienso. Pero si, wey,  nada tan cabrón como lo de este pinche muñeco. No creo que haya sido una pinche alucinación, ni se me ocurre que yo pudiera haber tenido algún deseo oculto de animar cosas inconcientemente por soledad o maldad. Sí te puedo decir que el medicamento te deja medio apagado, los pensamientos se vuelven lentos y tratar de comunicarte es complicado también, wey. Por lo menos desde que empiezan a medicarte y ya llegar a la dosis adecuada. Ya normalito después. Eso sí que me acuerdo muy bien.  Cuando mi mamá encontró el peluche con polvo y ya después de yo aventarlo al librero y éste culero se regresara a su lugar, todo esto me indicó que andaba bien pinche cuerdo y los medicamentos no me estaban creando problemas.  El muñeco era el del pedo. De lo único que me arrepiento es haber dudado y dudado. Ni me quiero imaginar qué hubiera pasado si no hubiera tomado la decisión de cargármelo. 


-¿Le llegaste a preguntar a tu mamá si vio ó escuchó algo raro al estar sola en tu casa?.


- Hmmm. Fíjate que sí hubo algo de eso, pero pudieron ser muchas cosas, no quiere decir que haya sido forzozamente el muñeco. Esa vez que le dije a mi mamá y casi se muere de la risa,  ya le pregunté en serio, aprovechando su buen humor. Ya me dijo que cierta vez ella estaba haciendo su quehacer y tuvo la sensación de como que alguien andaba haciendo ruido en mi cuarto. El cuarto del lavado hace pared con el cancel de la ventanita del baño y simpre la dejabamos abierta, ahí puedes ver la entrada de mi cuarto. Dejábamos puertas interiores y ventanas abiertas y esperando disminuir la humedad de las paredes. El pinche ruido le volvió a llegar. Se nos metían las ardilllas o pájaros si se nos olvidaban poner los mosquiteros al abrir las ventanas. Pinches ardillas hijas de la verga, wey, son re delincuentes. Mi jefa sale del cuarto del lavado y pues, no ve nada en el pasillo. Va a revisar los cuartos y nada, wey. Los mosquiteros estaban puestos. Se regresó a hacer sus cosas. Quién sabe qué fue. El peluche ya lo habíamos comprado. A lo mejor mi mamá fue la primera, sin saber, que ya pasaba algo raro. No volvió a escuchar nada, we.  



FIN DE LA SESIÓN. 



La primera vez que el Becario me contó sus historias y escuché su cintas de horror, me dieron ganas de salir corriendo y hablarle a la policía. Pero luego me acordé que esos tipos nunca llegan cuando se les necesita, y que también a mí me pasaron situaciones extrañas sin tener pruebas del suceso. Estoy seguro a más fulanos allá afuera pasaron algo similar. Y honestamente, mejor ni lo cuenten, a menos que sea absolutamente necesario. Recuerden que existe esa pequeña probabilidad de terminar en la casa de las paredes acolchadas, diagnosticándolo con EZQUIZOFRENIA o algo peor.


Kerigama - Esquizofrenia




NOTAS ADICIONALES:


Me di a la tarea de buscar al peluche que casi vuelve loco al Becario, di con él en varios lugares dónde estaba todavía a la venta. Yo paso mejor mis queridísimos lectores de países que ni conozco. 




Versión Mexicana.






Versión original.





Rastreando el peluche mencionado por el Becario, encontré el anuncio de Mcdonalds original del año 1992. La diferencia es notable, La versión mexicana trae amarrada la "bufanda" al cuello, mientras que el Bugs original trae la bufanda amarrada en la cabeza, parece turbante. Ah, le faltó la metralleta y completamos el cuadro. La cara del original se ve más afable,  pienso yo, amigos. No me avienten arena.

 


McDonalds Looney Tunes Plush Toys Christmas 1992.



Y todavía peor para mi amigo el Becario, el director italiano, Nicolò Fumero, hizo un corto de terror con Bugs Bunny como personaje principal, volviéndolo malo, malote cazando a Elmer "Gruñón" en Live Action. Te va a encantar, amigo. :D. 





NOTAS PENDIENTES:

Tengo curiosidad por saber si hubo algún tipo de accidente en dónde sea que manufacturaban estos muñecos. Algo grave en cualquier país donde sea que estás empresas sangran a la gente en condiciones laborales precarias para minimizar sus costos. Algo igual a Elektra de su pinche tío Richie. Tal vez de ahí vino el problema. No creo que los adolescentes mexicanos de esos años, trabajando doble maldito turno en su hamburguesería favorita, utilizaran el poder de Damballa sin que el dueño del local se diera cuenta ¿verdad?. ¿verdad?. ¿No?. No es cierto. Dime que no es cierto, Simba... Y yo aquí, sin poder aprender ese poder y asustar gente. En fin, tampoco creo que el Becario se acuerde si encontró algo extraño dentro del muñeco, aunque ya sabe, seguro debió estar bien ocupado sudando tinta deshaciéndose del muñeco maldito, olvidando cualquier detalle insignificante en el entorno. Pff, quién puede culparlo. Pienso igual que mi amigo, de haberlo dejado más tiempo explorando, podría haberse liberado y ocasionado algo peor, similar a esos casos de Poltergeist. Hay demasiados casos documentados sobre objetos aparentemente inocuos, comprados o encontrados en medio de la nada y una vez alojándolos en casa, uff, primo hermano, comienza la diversión...

Le pregunté al Becario si acaso le hubiera gustado volver a ver a la doctora corazón. A la Pasita ya no porque dudo mucho que siga entre nosotros. Hice cálculos de acuerdo a las fechas. "La rubia superior" (le bauticé yo) seguramente estará en los primeros años del sexto piso, en 2026. Este recuerdo es sagrado para él, y no es que él piense se podría arruinar al ver el paso del tiempo  reflejado en ella, como a todos nos pasará, sino porque no sabría si le fuese a recordar después de tantos años. Yo ni me acuerdo de lo que desayuné. Además, el Becario lo ve demasiado invasivo e incómodo. Me respondió que me fuera al rancho del expresidente AMLO. Él prefiere dejar intacto el pasado. Tal vez sea mejor así. Ya sabe, no investigar sobre su paradero, no es que lo fuera a publicar, por Dios, jo, tanta maldita gente loca suelta en la red.

Sea que ella esté ejerciendo aún su profesión o no, viva o no, el Becario dejó claro que no la va a olvidar nunca...

Sale, amigo, sí que te dejó bien marcao.  



Imaginaria - Jamás.



The Mirrors - On my mind.





VEREDICTO Y CLASIFICACIÓN DEL FENÓMENO: 


Especie: Peluche embrujado de Bugs Bunny, quizás no fue el único "maldito" de donde sea lo hayan producido.

Medidas: Altura de 23 cm a la cabeza, 27 cm hasta las orejas aprox.  Ancho, 20 cm aprox. 

Material: Las descripciones de venta dicen que es de Poliéster.

Origen: McDonalds, Cajita Feliz, promoción navideña, peluches.  Lugar de manufacturación = ¿?. 

Año:: 1992 en EUA y quizás en México 1993, si acaso no es el mismo año de lanzamiento. 

Nivel de Peligrosidad: Bajo a mediano. Quizás pudo ser más alto de no ser porque el Becario actuó en consecuencia.

Estado: Destruido por usuario.  


 



Etiquetas: politburo, fenomenos, paranormales, Mcdonalds, cintas perdidas, becario, Bugs Bunny, demonios,  Charles Stross, terror 



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